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Santiago Muñoz Machado: “lo de la expresión ‘nueva normalidad’ es una tontería”

Ingresó en la Real Academia Española en 2012, ocupando el sillón que dejó vacante Antonio Mingote. Y en enero de 2019, este jurista especializado en Derecho Administrativo y Constitucional y nacido en Pozoblanco se convirtió en presidente de la RAE.

Pregunta.-El mejor verano de Santiago Muñoz Machado…

Respuesta.- No tengo uno especial, guardo buen recuerdo de todos. Son épocas de descanso, aunque yo tengo la mala costumbre de no tomar vacaciones como tales: siempre estoy con libros en las manos, procurando recuperar el tiempo no encontrado durante el resto del año.

P.- ¿Asín que este verano usted no se arrascará la barriga? Perdón por los vulgarismos, pero la RAE acepta tanto ‘asín’ como ‘arrascarse’…

R.- Efectivamente, no me voy a rascar la barriga, voy a estar trabajando.

P.- ¿El lenguaje es un arma cargada de política?

R.- El lenguaje ha sido muy neutral políticamente siempre. Pero con el constitucionalismo, a partir de la Constitución de 1812, se convirtió a la política.

P.- ¿Por qué hay tantas polémicas con la RAE?

R.- La RAE no genera polémicas. La RAE trabaja todos los días muy silenciosamente. Cuando una institución es muy relevante y tiene mucha autoridad, es muy gustoso criticarla. Y la RAE está nada menos que en medio de la regulación de la lengua. Pero no somos el lugar de la polémica.

P.- Pues con lo del lenguaje inclusivo hay bastante polémica…

R.- Hay gente que se cree que la RAE inventa la manera de hablar y nos piden que digamos que, en lo sucesivo, quien esté en un bar con los amigos hable de todos y de todas, de niños y de niñas, que multiplique todas las palabras para usar el masculino y el femenino. Pero la RAE no se inventa la lengua, simplemente toma nota de cómo habla la gente.

P.- Pues la mayoría de los políticos ya desdoblan todo en femenino y masculino…

R.- No, es una imagen falsa. El discurso de un político suele comenzar con ‘Señoras y señores’. Y luego suele seguir con un ‘todas y todos’. Empieza usando el desdoblamiento, pero a lo largo del discurso lo va abandonando. Mantenerlo es muy aburrido y difícil. Una de las fórmulas de lenguaje inclusivo que se está usando en algunos países, en Argentina por ejemplo, es la terminación ‘e’. ‘Todes’ en lugar de todos y todas.

P.- ¿Y qué le parece?

R.- Complicado. De niños jugábamos a Cuando Fernando VII usaba paletó, una canción en la que se van cambiando las vocales. Pero para expresarse en serio así hace falta adiestramiento. Y la gente no está para adiestrarse en eso.

P.- Algunos acusan a la RAE de ser machista por cosas como haber mantenido hasta hace poco la expresión ‘sexo débil’ como sinónimo de ‘mujer’.

R.- La Academia no es machista, qué tontería. No conozco a ningún académico que sea machista. Lo que hay son restos, principalmente en el diccionario, de expresiones antiguas que hoy se consideran machistas. Muchas definiciones de oficios y profesiones empezaban diciendo ‘hombre que’. Alfarero, por ejemplo, era el ‘hombre que se dedica a la alfarería’. Eso se ha ido corrigiendo, pero esas expresiones forman parte de la historia y hay que reconocerlas así. Hemos hecho un esfuerzo por rectificar muchísimas, pero quedan algunas.

P.- ¿La RAE está al día?

R.- Los que creen que la Academia actúa con criterios anticuados o que es muy resistente al cambio no saben la seriedad con que esta casa se toma la incorporación de palabras nuevas. Cualquiera puede solicitar la incorporación de una nueva palabra o un cambio de definición y la Academia lo estudia. Las autoridades japonesas han pedido, por ejemplo, a la RAE que no defina ‘kamikaze’ como ‘suicida’ sino como ‘soldado honorable’. Pero la hemos mantenido porque mucha gente utiliza ‘kamikaze’ en sentido de suicida.

P.- Una de las decisiones más contestadas de la RAE ha sido la de eliminar la tilde al adverbio ‘solo’. No hace mucho, en un periódico se leía el titular ‘Pedro Sánchez acudirá solo al debate a cuatro de TVE’, y no quedaba claro si iba a acudir únicamente a ese debate o si iba a ir él solito.

R.- Sí, yo también lo vi, está bien traído el ejemplo. La decisión de no usar la tilde en ‘solo’, que no es una resolución del pleno de la Academia sino una recomendación, es una cuestión polémica, incluso dentro de la RAE. Algunos académicos siguen utilizando la tilde, y la RAE, por supuesto, no les ha reprobado por ello, porque es sólo una recomendación.

P.- ¿Usted le pone tilde a ‘solo’ cuando es adverbio?

R.- Yo lo pondría, la verdad. Pero casi todo lo que escribo pasa por manos de correctores, y éstos me quitan las tildes del adverbio ‘sólo’ de un modo absolutamente intransigente. Y tengo que aceptarlo.

P.- Usted, que es jurista y presidente de la RAE, ¿qué considera más correcto en el tema de Cataluña: hablar de constitucionalistas y anticonstitucionalistas o de soberanistas e independentistas?

R.- Para mi gusto, esto último. Constitucionalistas son también los independentistas: lo que quieren es tener una Constitución propia distinta de la española.

P.- ¿Qué tal hablan los políticos?

R.- Hay de todo entre nuestros políticos. No está mal la media. Quizás se nota últimamente que el lenguaje está tendiendo a ser más chabacano. Creo que a los españoles nos ha avergonzado la contemplación de los debates en nuestro Parlamento durante el estado de alarma por la pandemia, hemos asistido a unas diatribas verdaderamente barriobajeras, sin ningún contenido sustancial y basadas en la desconsideración y el insulto.

P.- Hablando de la actual pandemia, ¿esto de la ‘nueva normalidad’ es un oxímoron?

R.- Es una tontería. Es la misma normalidad de siempre con reglas renovadas.

P.- ¿Qué palabra hace que le chirríen los oídos al escucharla?

R.- No sabría decirle. Pero sí le diré que la palabra que me gusta más es ‘tolerancia’.

El Mundo 28.08.2020